ANDRÉS MANUEL EN EL DEBATE

Sin duda Andrés Manuel López Obrador es un ser humano enigmático y es que durante el debate presidencial, por más que lo intentó no se pudo contener y se fue enojando conforme iba transcurriendo el evento, contrario a la imagen apacible que ha intentado brindar.

Su lenguaje corporal lo empezó a delatar a partir de la hora con 20 minutos, en donde empezó a bailar cada vez más en señal de desesperación, cruzaba los brazos de vez en cuando para manifestar desacuerdo, levantaba la cabeza porque sintió herido su orgullo y por último salió corriendo en cuanto terminó el debate.

Sabemos que no es muy bueno para este tipo de eventos e incluso él lo sabe, tan es así que en la elección presidencial pasada declinó una invitación para asistir. Sin embargo este año le fue imposible hacer eso por una regulación que compromete a todos los candidatos a estar presentes.

Sí, le encontraron varias inconsistencias entre lo que ha hecho y lo que escribió en su propio libro o las propuestas que tiene y lo que dice durante los mítines, sin embargo él ya estaba a más de 10 puntos arriba de todos los candidatos. Presentarse era un trámite que probablemente no le encantaba, pero ya estando ahí debió buscar encantar a los indecisos con paciencia, prudencia y respuestas ágiles, no ponerlos a dudar más.

¡Todos se fueron contra Andrés Manuel! Y eso era lo natural, él es el puntero y no le dieron tregua. Fue un golpe tras otro, parecía que estaban todos dispuestos a dejarlo en la lona. Lo que sí no terminé de entender es porqué Anaya se fue contra José Antonio Meade y porqué Meade gastó su tiempo en contestarle. Lo más prudente hubiera sido una alianza momentánea para quitarle puntos a AMLO.

El problema con Andrés Manuel va más allá de su imagen personal, todos sabemos que eso le encanta a un segmento de la población, pues la naturalidad en la que porta sus prendas es un gran factor de empatía. El problema está en las frases que más allá de responder los ataques o proponer parecían sacadas de sus spots, al grado que se refirió a él como “ya sabes quién” y se aventó la de “seré peje pero no lagarto”.

Es un hecho que este debate no le hizo mucho daño por la gran diferencia en las preferencias de voto, pero sí pudo brindarle un bien mayor, ¿cómo? Profundizando en sus propuestas y explicando las incongruencias. Es decir, si realmente es un personaje tan limpio no se debe poner tan nervioso y debe saber explicar todos los ataques.

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